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5 consejos para evitar conflictos en el trabajo

by / Miércoles, 12 Junio 2019 / Published in Coaching
5 consejos conflictops

Las peleas entre los miembros de un equipo pueden generar desde problemas de productividad hasta la disolución del grupo.
Las fricciones son comunes en los ambientes laborales. Estas se deben entender como desacuerdos, puntos de vista diferentes u opiniones distintas entre dos o más miembros del grupo, pero nunca como un episodio negativo o personal. Por lo general se observan ciertos síntomas cuando en un grupo existen conflictos pendientes de solución.
Estas señales pueden notarse cuando, por ejemplo, la impaciencia surge entre algunos miembros del equipo, se atacan ideas antes de ser expresadas en su totalidad o los argumentos se exponen con ciertas violencia.
Gary Topchik, autor del libro ‘Gerente por primera vez: cómo desarrollar a su equipo’, señala que los dirigentes y los propios miembros de un grupo tienen que saber reconocer qué tipos de conflictos enfrentan. Estos pueden ser:
– Conflictos productivos. Son aquellos que tratan sobre cómo perfeccionar un proceso, mejorar un producto, brindar un mejor servicio o mejorar las relaciones con los usuarios. Estas situaciones, bien llevadas, normalmente acarrean soluciones.
– Conflictos improductivos. Son fricciones en torno a la personalidad, estilos de trabajo o diferencias de creencias o valores. Si un miembro del equipo critica acciones, comportamiento o apariencia de otro compañero, se trata de un serio inconveniente.
ESTRATEGIAS CLAVES
Luego de identificar el tipo de conflicto que existe en una organización, Josep Redorta, en su libro ‘Aprender a resolver conflictos’ cita diversas estrategias sobre cómo resolvelos. A continuación explicamos las 5 principales:
1. Escucha activamente. Aquí funciona la frase “quien más escucha es quien más influye”. Por tanto, saber escuchar a las partes en conflicto resulta fundamental, más aún si hay tensión emocional. Permite obtener información de primera mano. Las partes, en tanto, deben mostrarse sinceras a la hora de expresar su posición.
2. Aporta información relevante. Cuando la una situación de mucha tensión, los mensajes tienden a la distorsión, los rumores aparecen y puede ser devastador. Es necesario aclarar las cosas a tiempo, lo cual tiende a aportar tranquilidad.
3. Atiende las razones emocionales. Se debe separar a las personas, con sus múltiples reacciones emocionales, del problema en sí mismo. Las partes deben moderar las emociones a la hora de plantear los argumentos. Es decir, no llevar el problema a un campo personal.
4. Usa la pedagogía. Cuando el líder explica bien la razón del problema y sus vías de solución con credibilidad, las partes empiezan a ser más asertivos, lo que mejora la capacidad de afrontar el conflicto.
5. Brinda incentivos. Reforzar las conductas que acercan a la solución del conflicto casi siempre tiende a dar resultados, sobre todo si el refuerzo es positivo. Por ejemplo, estrecharse la mano, saber disculparse, etc.
FRASES QUE NO DEBEN DECIRSE
Adicional a los consejos antes descritos, Topchik señala que frases como “Yo soy el que hace todo el trabajo aquí, ella a duras penas hace algo”, “No puedo entender cómo llegó a ser parte del equipo”, “¿Por qué se demora tanto en tomar una decisión? Es evidente lo que hay que hacer” son típicas de los conflictos improductivos.
Por ello, antes de resolver un conflicto o ayudar a otros a resolverlos, según el experto estadounidense, es necesario saber qué lo está ocasionando. Para ello identifica estas causas probables:
Personales: problemas propios de un miembro que afectan al equipo
Interpersonales: Discrepancias entre dos o más miembros en temas laborales
Valores o creencias: Visiones distintas respecto a las responsabilidades
Personalidad: Diferencia de estilo y comportamiento
Métodos de trabajo: Desacuerdos a la hora de resolver problemas

Fuente: PEru21-PATROCINADO POR TÍA MARÍA

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