FORGOT YOUR DETAILS?

Ando a mil

by / Martes, 21 Noviembre 2017 / Published in Coaching

Conozco a varias personas que se encuentran en un tren vertiginoso de actividades que sobrecargan su agenda y su nivel de adrenalina.
Queda claro que sus vidas están llenas de actividades, que son productivos, que tienen muchos contactos, que poseen bastante energía y que su mente trabaja sin parar. Y tienen mucho mérito al lograr todo eso y sacar adelante tantos proyectos y trabajos
Sin embargo, hay que detenerse a revisar una cosa que están descuidando: el descanso de su mente. Nuestros cerebros trabajan todo el día y toda la noche. Y una mente que nunca descansa de día, descansa menos cuando duerme. Un aspecto interesante a tomar en cuenta sobre una mente que no se detiene es que desarrolla la tendencia a no querer parar. Como si fuera adictivo. Entonces, sin darnos cuenta, vamos cayendo en el hábito de buscar algo dónde poner la mente, ya sea viendo varios capítulos de alguna serie que nos tiene capturados, haciendo sudokus uno tras otro, revisando incansablemente redes sociales, noticias o cualquier cosa, sin respiro para el cerebro.
Cuidado con eso. Nuestra mente necesita parar. Necesita lo que los filósofos griegos llamaban tiempos de ocio, para oxigenarse y dar espacio a la calma y a la creatividad. Así se renueva la energía y se pueden acoger nuevas ideas. No es ser ocioso, es hacer una pausa para limpiar la mente. La meditación es bastante efectiva, porque aporta calma, salud y equilibrio.

Fuente: Natalia Parodi-Revista Viu
*Resumido por la editora

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