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Cultivando el carisma

by / Lunes, 30 Abril 2018 / Published in Coaching
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El carisma es la capacidad de ciertas personas de motivar y suscitar la admiración de sus seguidores gracias a una supuesta cualidad de “magnetismo personal” (Wikipedia).
Cuando hablamos de habilidades de liderazgo, el carisma es quizá la más incomprendida. Muchas personas creen que el carisma es algo con lo que se nace, un rasgo que no puede desarrollarse, que o lo tienes o no lo tienes. Pero en realidad cualquiera puede cultivar carisma, motivar a su equipo y convertirse en un líder más influyente.
1. Recuerda que todo empieza en la mente
El carisma y la confianza van de la mano, y resulta difícil fingir alguno de los dos. Todos tenemos nuestros demonios que nos dicen que no somos lo suficientemente buenos, lo suficientemente inteligentes, o lo suficientemente agradables para ser carismáticos. Los líderes que buscan ser carismáticos antes deben aprender a controlar su mente. Hacer de ella su mejor aliada. Sólo a través del desarrollo de una base sólida de confianza podrás disfrutar de momentos de carisma auténticos. Y sino piénsalo, ¿cómo vas a conseguir que otros te admiren si ni tú mismo lo haces?
2. Sé consciente del lenguaje corporal
El carisma se manifiesta de varias formas, pero el lenguaje corporal es la primera en la lista. Tu apariencia y comportamiento debe reflejar tus principios y actitud. Si quieres ser un líder eficaz y carismático tus acciones y conducta tienen que ir de la mano de tus valores e ideas. Tienes que actuar como piensas.
Las personas carismáticas son naturalmente magnéticas y atraen a otros a su órbita. Sonrisas cálidas, buenas posturas y soltura con cosas que ayudan a que la gente se sienta segura y feliz contigo.
Las personas más carismáticas que he conocido derrochan energía, como si su felicidad y emoción interior no pudieran ser contenidas. Pero esa energía y lenguaje corporal positivo rara vez es un fenómeno natural, lo han trabajado y reforzado con el tiempo. 3. El carisma no puede existir sin calidez
La gente que tiene carisma es intensa y a la vez amable. Esa mezcla tan interesante hace que las personas se sientan cómodas y bienvenidas. Al igual que la confianza, la cercanía -el calor- no se puede fingir, es necesario un verdadero interés en el bienestar de los demás.
Una de las personas más carismáticas que he conocido era un buen amigo de la familia que era casi como mi abuelo. Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que era su calidez y compasión lo que lo convirtió en una figura tan carismática en mi vida.
Era un hombre que se había hecho a sí mismo, trabajando duro hasta convertirse en el presidente de una gran compañía. Curiosamente, su calidez y carisma precedieron a su éxito financiero. Cuando hablas con él, te sientes la persona más importante del mundo.
Tenía 5 años cuando lo conocí y recuerdo perfectamente lo especial que me hizo sentir. Trataba a todos así, y la gente le admiraba como resultado. Incluso mi padre, que es sólo unos años más joven que él, lo veía como un mentor. Su carisma es, aún hoy, innegable.
El auténtico carisma es algo muy especial. Es una habilidad esencial para los líderes que necesitan guiar a su equipo en un momento difícil o alcanzar una meta potente. Sin embargo, es importante que estos líderes entiendan los factores clave del carisma y eviten los atajos. Deben recordar que el carisma empieza en la mente, con confianza y convicción. A partir de ese punto, las creencias internas y energía se manifiestan a través del lenguaje corporal y la conducta. Y por último y más importante, no puede existir sin calidez. Al final, lo que te hará realmente carismático será tu interés en los demás.

Fuente: /www.euroresidentes.com/empresa/liderazgo/

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