FORGOT YOUR DETAILS?

¿Podemos hacer que nuestro día parezca más largo?

by / Lunes, 13 Abril 2015 / Published in Coaching
Nuestro día parezca

Es fundamental comprender por qué el tiempo no es tan importante como nuestra experiencia del mismo y dotar de un sentido cada tarea de nuestro dìa.
Organiza tus quehaceres en proyectos. Porque eso les dará sentido. “Cualquier cosa que reciba un significado para tu vida hace que tengas la sensación de haber ganado tiempo o, al menos, de no haberlo perdido”. Así, cambiar las ruedas del coche, por ejemplo, no será una tostón que te lleva una mañana sino parte del cometido de velar por tu seguridad y la de tu familia.

  1. Elige qué quieres hacer y deja espacio para imprevistos o tareas obligatorias. Aunque las obligaciones son ineludibles, todos podemos organizarnos para realizar al menos tres tareas fundamentales y elegidas al día. “Se trata de realizar primero –o, si no es posible, saber cuándo se llevarán a cabo– las tareas elegidas y darle hueco a los imprevistos y marrones, que también forman parte del día. Esto hace que sintamos que somos dueños de nuestro tiempo, porque las tareas esenciales ya están hechas. Si hay varias cosas que te van a permitir tener una experiencia de tiempo más profunda hazlas cuanto antes, haz lo tuyo primero y tu día mejorará porque tus objetivos se van cumpliendo, sean cuales sean”.
  2. Afina el cálculo del tiempo de las tareas rutinarias. “No solemos preguntarnos cuánto nos lleva hacer cada tarea. En mis cursos, la mayoría de los asistentes no sabe decirme cuánto tiempo requieren las ocupaciones rutinarias como, por ejemplo, hacer un pedido o una llamada recurrente. Las respuestas siempre son erráticas, poco ajustadas con la realidad. Y si es una tarea que haces diez veces al día y te equivocas al calcular cuánto tiempo te lleva en un 5%, en realidad te has equivocado en el 50% del cálculo de tu tiempo diario. De modo, que no preverlo hace que sintamos que ese tiempo es robado”.
  3. Aprende a decir “sí, pero no ahora”. O la asertividad con proposición, que a la gente le da menos miedo. “Es importante que en nuestra relación con los otros aprendamos a decir “ahora no puedo”, pero más importante todavía es acompañar ese gesto asertivo con una propuesta que podamos a cumplir. Si proponemos cuándo haremos algo el otro quedará conforme y nosotros sentiremos que controlamos nuestro tiempo”.
  4. Observa qué procrastinas y saca conclusiones. “Solemos aplazar tareas que no nos gusta hacer o que no nos resultan estimulantes. Y se trata de un indicio interesantísimo para conocerse a uno mismo si nos preguntamos ¿por qué? A menudo, aunque nos cueste aceptarlo y llevarlo a cabo, dejar caer esa tarea o incluso no volver a hacerla, es la solución más sencilla a la sensación de que no tenemos tiempo para ella. Hay que estar dispuesto a aceptar las consecuencias pero, a menudo, se trata de imposiciones que no son tan cardinales como pensamos”.
  5. Anótalo todo y consulta las notas. Aunque parezca que cargamos la agenda con una nueva tarea, este gesto diario puede ahorrarnos mucho tiempo. “No sirve de nada anotar si luego no revisas y muchísima gente no consulta sus compromisos antes de aceptar otros, haciendo que ellos y los de su alrededor pierdan una enorme cantidad de tiempo. Hacer algo tan simple tiene un resultado asombroso”.                                 Ni el flow, ni el GTD, ni sofisticadas técnicas de gestión del tiempo son, a menudo, tan elocuentes como la sabiduría popular que condensa, en apenas dos frases, la esencia para lograr que la percepción de nuestros días se alargue: “Si merece la pena hacerlo, merece la pena hacerlo bien” y “Si no tienes tiempo para hacerlo bien, tendrás que buscar tiempo para hacerlo dos veces”.

Fuente:  María Garrido –Diario El País.es

 

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