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¿Sabes qué fantasías producen bienestar y cuáles desdicha?

by / Lunes, 31 Julio 2017 / Published in Coaching
Sabes qué fantasías

Cuando se habla de fantasías muchos creen que se está hablando acerca de un tema muy distante de la realidad cotidiana. Se supone que lo fantástico solo está asociado a hechos extraordinarios o fuera de lo común. Sin embargo, si algo hacemos en nuestro día a día es lidiar con fantasías.
Hay fantasías creativas. Son las que sí se apartan de lo común e introducen lo extraordinario. Sin embargo, también hay fantasías poco creativas. Son las que oímos decir a otros y repetimos como si fueran verdad. Son las que están más fuertemente arraigadas en una cultura y por eso se presentan como verdad, aunque no lo sean.
No tenemos, y no tendríamos por qué tener, una percepción objetiva de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Buena parte de lo que compone nuestras ideas está influenciado por las fantasías con las que fuimos educados y por las que nosotros mismos hemos construido. Lo bueno es que lo fantástico es también plástico: puede moldearse, transformarse, cambiar. No está sujeto a las leyes implacables de ninguna realidad.
Algunas fantasías nos ayudan a alimentar las ganas de vivir y de evolucionar. Por ejemplo cuando tenemos la percepción de que merecemos mucho y que siempre va a llegar algo bueno a nuestras vidas. Se traducen como optimismo, perseverancia y resiliencia.
Lo paradójico es que, aunque esas fantasías no se basen en una prueba objetiva, logran convertirse en realidad. Nacen como convicciones sin evidencia, pero nutren tan positivamente a un sujeto que le permiten ser más justo consigo mismo y encontrar lo mejor de cada situación.
Toda gran hazaña humana ha comenzado como un sueño fantástico.
Las fantasías terribles
En la mente humana también ocurre lo opuesto. Las personas somos capaces de crear verdaderas pesadillas, que en principio solo están en nuestra mente. Piensas que todo va a salir mal y, aunque salga bien, para ti saldrá mal. Crees que no lo mereces y aunque no haya ninguna prueba para afirmar eso, terminas por renunciar o sabotear las posibilidades de estar mejor. Algunas de esas fantasías terribles llegan incluso más allá. En ocasiones se expresan como delirios que tienen diferente intensidad. Una culpa imaginaria es capaz de llevarte a crear una persecución imaginaria también. El miedo a caerte te induce a tropezar. Los celos locos siembran la semilla de la infidelidad en el otro.
El límite para la fantasía
Las fantasías están en la esencia de lo humano. De ellas venimos y hacia ellas vamos. Toda expectativa frente a la muerte tiene una dosis fantástica. Toda expectativa frente a la vida, también. La incertidumbre es lo único real. Lo demás, lo llenamos con creaciones de nuestra imaginación.
Sin embargo, el mundo de lo fantástico abarca una amplia gama de matices. Va desde lo completamente absurdo hasta lo razonable y lo probable. Para crear, para hacer arte, nos conviene darle rienda suelta a las fantasías. Para vivir, conviene mantenernos dentro los límites de lo posible. Y en todos los casos nos ayuda mucho entender que siempre podemos rediseñar nuestras fantasías para que sean una fuerza a favor y no en contra.

Fuente: www.lamenteesmaravillosa.com Edith Sánchez

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