FORGOT YOUR DETAILS?

Ubícate

by / Martes, 04 Julio 2017 / Published in Coaching
Ubicate

Daniela va con su bebé de 8 meses al supermercado. Un señor mayor la mira con el ceño fruncido y exclama: ¡Espero que le des de lactar a tu hijo, sino se pone gordito¡¡. Florencia acaba de sufrir una ruptura amorosa y está triste, pero va al lonche familiar ilusionada de encontrarse con sus primas después de tiempo. Una tía le reprende: ¿Mamita y tú cuándo te casas? Se te va a pasar el tren¡¡
Gabriela tiene 7 meses de embarazo y salen a comer con unos amigos. De pronto el esposo de la amiga comenta: “Uyyy ¿supieron que la china perdió a su bebé? Una pena, estaba bien avanzada.
Yo no sé si es cultural o qué, pero la intromisión y el desatino no son raros en esta ciudad. Ojos mirones, muecas impertinentes, gestos desaprobatorios, palabras fuera de lugar. Comentarios impertinentes que se lanzan sin siquiera pensar si serán bien recibidos. No hay filtro. Solo el impulso de decir lo primero que pasa por la cabeza y el orgullo de “no tener pelos en la lengua”.
A veces datos falsos, algunos ciertos, pero dichos en el momento, el lugar y la forma equivocados, y a la persona menos indicada.
¿Porqué nos metemos tanto en la vida ajena? ¿Qué nos mueve a opinar tan a la ligera sobre lo que hacen o dejan de hacer los demás? ¿Qué nos hace creer que nuestra mirada es la única correcta o que los demás deben hacernos caso? ¿Y por qué hacer comentarios negativos a quien no nos ha preguntado qué pensamos? ¿O asustar con información angustiosa a qien es obvio que no le viene bien oírla?
Mídete, ubícate. Piensa en el otro. Decir lo primero que se te viene a la cabeza no es ser honesto. Es ser desatinado, impulsivo, inconsciente, nada empático, y a veces cruel. Detente, observa. Pregunta: ¿Cómo estás? ¿qué necesitas?, ¿qué sientes?, ¿puedo darte mi opinión? Y si te dicen que sí, significa que esa persona está dispuesta a oírte para que le digas algo útil, algo constructivo. Haz honor a su confianza y procura que lo que le digas no le deje ni miedo, ni angustia ni malestar hacia si misma.

Fuete: Natalia Parodi – Viu, Diario El Comercio

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