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Un día a la vez

by / Lunes, 04 Enero 2021 / Published in Coaching
2021

Un año de mierda. Eso podría ser el titular honesto del obituario del año que trajo dolor, conflicto, miedo, incertidumbre a escala global. Sí, no hay quien se haya podido escapar de la incomodidad, la tristeza, la ansiedad ante lo desconocido.
Eso no podemos cambiarlo, el 2020 fue un año catastrófico y desde estas líneas me encantaría expresar mi empatía para quienes estén atravesando un proceso de duelo.
No podemos culpar al año o a la pandemia de nuestro sufrimiento. Les explico por qué: La vida duele, eso ya lo hemos podido comprobar todos, pero tenemos que entender que el dolor es diferente al sufrimiento.
No podemos escapar del dolor. Es inevitable, como diría el neurólogo experto en resiliencia, Borys Cyrulnik. La realidad es que suceden cosas que no solo no esperamos, son eventos sobre los cuales no tenemos ningún tipo de control. En otras palabras y en otro idioma: shit happens (el equivalente a nuestro clásico: así es la vida)
Cuando entendamos que no hay mucho que podamos hacer para cambiar las circunstancias externas a nosotros mismos, podemos comenzar a ver la realidad con una perspectiva diferente de la de la víctima, en vez de preguntarnos por qué a mi, comenzar a cuestionarme: qué debo aprender de aquí.
Eses es el primer paso de la madurez emocional al reconocernos como los responsables de nuestra calidad de vida. Dejemos de darle a alguien o a algo o a alguna circunstancia el gigantesco poder de nuestro bienestar emocional.
Se trata de aprender a transitar nuestro dolor de una forma sana.
Sé que muchos prefieren borrar este 2020, no contarlo, no validarlo, pero la realidad es que eso es solo mantenernos en la postura de la resistencia ante una realidad que siempre nos gana: el Covid 19 sigue vigente. Las condiciones seguirán complicadas, retadoras y nuevas.
¿Qué hacemos entonces? Voy a contarles lo que he hecho a nivel personal y me ha funcionado; he decidido dejar de preguntarme si el próximo año las cosas van a cambiar, si usaremos el tapaboca para siempre, y enfocarme en el presente más cercano.
Adopta el mágico mantra “Un día a la vez”
Creer que cada día es un regalo, que la vida misma es maravillosa, que uno siempre puede elegir cómo quiere que lo de afuere le afecte, cuales son las prioridades reales.
Creer que mis acciones tienen repercusiones sobre un todo, porque somos parte de lo mismo y hacer lo que pueda sin tanto reproche.
Porque, como bien me acaba de enseñar un dibujo animado-gracias Pixar por Soul- no hay que ir detrás de un gran propósito para encontrar valor a la vida: la vida misma es lo valioso.
Así que disfruten cada pedazo de ella y asegúrense de tener las herramientas necesarias para los capítulos sin anestesia.
Gracias 2020 y feliz año nuevo.

Fuente: Lorena Salmón- Somos, Diario El Comercio
Tags: Dolor, Sufrimiento, Resiliencia, Madurez emocional, Bienestar emocional, Resistencia, Gratitud

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