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Un tercer camino

by / Lunes, 19 Junio 2017 / Published in Coaching
Un tercer camino

“Si le fuiste infiel a tu pareja, seguro fue porque él descuidó la relación”. “Si alguien cometió algún plagio, es porque el mundo está mal y fue su única manera de sobrevivir a tanta presión”. “Si le pegaste a alguien, fue porque te sacó de tus casillas y en el fondo el culpable es él”. “ Si cometes una infidencia con un importante secreto es culpa de esa persona por no habérselo guardado para sí misma en primer lugar•”
La lógica de esas afirmaciones es “no tienes por qué sentirte mal”, como si esa fuera una de las grandes aspiraciones de los últimos tiempos. Que nadie se sienta mal, que se liberen de los sentimientos que son difíciles de tramitar. Que pasen la página, que nadie asuma participación en el malestar de otros y que cada quien vele por sí mismo y por nadie más.
La culpa y la vergüenza son sentimientos muy difíciles de soportar y muchas veces la actitud frente a estos va por dos caminos: o no lo acepto y me insensibilizo frente al sufrimiento ajeno, o me inundan y me siento demasiado mal, encerrándome en ese sentimiento que me disminuye frente a mí mismo.
Sin embargo hay un tercer camino: aceptar las consecuencias y responsabilidad de nuestros actos. Intentar entender lo que nos ha ocurrido y a pesar de sentirnos mal, aprender, reparar lo que haya que reparar, evolucionar y seguir adelante. Preguntarte, por ejemplo ¿qué te pasó? ¿Por qué reaccionaste así? ¿Por qué no pudiste hablarlo antes? ¿Por qué no encontraste otro modo de resolverlo?
La culpa y la vergüenza son también útiles. Se imaginan un mundo dónde a nadie le importen las consecuencias de sus actos? Sería el reino de la corrupción, el uso y abuso de los demás y la maldad. La culpa y la vergüenza nos ayudan a tomar conciencia de lo que hacemos y de los demás. Pero no sirven si únicamente los aceptamos. También es importante entender que si no lo resuelves, volverás a pasar por lo mismo. Ser indiferente o sentirte mal no evitará que esa situación se repita, pero si la miras y la atiendes, estarás más cerca de comprender y a cuidarte a ti mismo y a tus seres queridos de que una situación olorosa o embarazosa los dañe. Serás un mejor padre, hijo, amigo y ciudadano

Fuente: Natalia Parodi – Revista Viu, Diario El Comercio

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