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9 expresiones que una persona emocionalmente inteligente no utilizaría

by / Martes, 04 Octubre 2016 / Published in Coaching

A todos nos ha pasado: todos hemos dicho cosas que luego la gente ha interpretado de una manera muy diferente de la que pensábamos. Estos comentarios aparentemente benignos te dejan con la desagradable sensación de haber metido la pata hasta el fondo.
Este tipo de fallos ocurren porque decimos las cosas sin ser conscientes de las sutiles implicaciones que llevan consigo. Entender estas implicaciones requiere sensibilidad social, es decir, la capacidad de darse cuenta de las emociones y las experiencias de los demás.
Carecemos de sensibilidad social porque nos centramos tanto en lo próximo que vamos a decir -y en cómo nos afecta lo que nos dicen a nosotros- que no nos fijamos en los demás.
Lo bonito de la sensibilidad social es que unos cuantos cambios sencillos pueden suponer una mejora significativa en tus relaciones con los demás. Hay ciertas frases que las personas emocionalmente inteligentes intentan evitar en cualquier conversación informal. Las siguientes frases son nueve de las más ofensivas. Deberías evitarlas a toda costa.

  1. “Tienes pinta de estar cansado”; La gente cansada es todo lo contrario a atractiva: tienen ojeras, el pelo hecho un desastre, no se concentran y están de mal humor. Decirle a alguien que tiene pinta de estar cansado implica todo esto, entre otras cosas.En vez de eso, prueba a decir: “¿Estás bien?”. De esta manera, le das la oportunidad de abrirse y compartir sus pensamientos. Y, lo que es más importante, percibirá en ti preocupación en lugar de agresividad.
  1. “¡Has adelgazado muchísimo!”: De nuevo, un comentario bienintencionado -en este caso, un cumplido- puede percibirse como una crítica. Decirle a alguien que ha adelgazado muchísimo sugiere que antes estaba muy gordo o que era poco atractivo. En vez de eso, prueba a decir: “Te veo genial”. En lugar de comparar su físico actual con su físico anterior, simplemente estarías dedicándole un cumplido por su buen aspecto.
  1. “Eras demasiado para él”: Cuando alguien termina una relación de cualquier tipo, ya sea personal o profesional, este comentario implica que la persona a la que te diriges eligió mal en un primer momento. En vez de eso, prueba a decir: “¡Él se lo pierde!”. Así le proporcionarás apoyo y optimismo de una manera entusiasta y que no implique criticismo.
  1. “Tú siempre” o “tú nunca”:  Nadie hace siempre o no hace nunca algo. La gente no se percibe a sí misma de manera unidimensional. Estas frases generan una actitud defensiva en los demás y hacen que no les llegue tu mensaje, algo nada favorecedor, ya que lo más probable es que utilices estas frases cuando quieras tratar algún tema importante. En vez de eso, limítate a señalar qué acción de la otra persona te ha supuesto un problema. Si la frecuencia con la que se producen este tipo de conductas se convierte en un problema mayor, siempre puedes decir: “Parece que haces esto a menudo” o “me he dado cuenta de que haces esto con bastante frecuencia”.
  1. “Estás genial para tu edad”: Utilizar “para” a modo de calificativo transmite condescendencia y rudeza. A nadie le gusta que le digan que es “inteligente para ser deportista” o que “para tener un pie en la tumba, está en buena forma”. A la gente lo que le gusta es simplemente ser inteligente y estar en forma. En vez de eso, prueba a decir: “Te veo estupendamente”. Los cumplidos genuinos no necesitan más calificativos.
  1. “Como ya he dicho antes…”; A todos se nos olvidan cosas de vez en cuando. Que te muestres ofendido por tener que repetir algo que ya has dicho da a entender que te sientes inseguro o que te crees superior a los demás (o ambas cosas). En vez de eso, prueba a transmitir el mensaje de una manera más clara o más interesante al repetirlo. De esta manera, la gente recordará lo que digas.
  1. “Buena suerte”: Obviamente, no se va a acabar el mundo por que le desees buena suerte a alguien. En vez de eso, prueba a decir: “Sé que podrás con todo”. Esto es mejor que desear buena suerte porque sugiere que la otra persona tiene la capacidad necesaria para conseguir lo que se proponga y provoca que su confianza en sí misma aumente.
  1. “Me da igual” o “lo que tú quieras”: Aunque la pregunta que te hayan hecho te deje indiferente, a la persona que te ha preguntado le importa tu opinión (porque no te habría preguntado si no fuera así). Prueba a decir: “No tengo ninguna preferencia en especial, pero lo que sí deberíamos tener en cuenta es… “. Al dar tu opinión (aunque no te decantes por una de las opciones), estás demostrando que te importa la persona que te está preguntando.
  1. “Por lo menos yo nunca he _____”: Utilizar esta frase es una manera agresiva de desviar la atención de un error que has cometido echándole en cara a la otra persona otro fallo, probablemente irrelevante, que cometió hace tiempo (y que ya deberías haberle perdonado). Prueba a decir: “Lo siento”. Admitir la culpa es una manera muy efectiva de evitar que la situación se agrave.

En las conversaciones del día a día, son los pequeños detalles los que marcan la diferencia. Pon en práctica estas sugerencias; te sorprenderá la acogida tan positiva que recibirán.

 

Fuente: Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de ‘The Huffington Post’ y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero. Diario El País.es

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