FORGOT YOUR DETAILS?

Cerrando etapas

by / Martes, 18 Julio 2017 / Published in Coaching

En la vida podemos andar en constante movimiento o en cómoda estabilidad. Todo el día de aquí para allá, buscando lograr algo, como aquel sueño o proyecto. Otras veces, ya instalados un buen tiempo en lo construido, podemos sentirnos cansados de la rutina o curiosos de cosas nuevas.
La vida y su constante transformación. Uno cree que puede a veces cerrar los ojos y que nada cambie. Que el amor conserve la chispa de los primeros meses, que las arrugas no lleguen, o realizar el trabajo con la misma motivación de cuando recién te contrataron. Pero no es posible. El tiempo pasa, las cosas cambian. O uno necesita un cambio, refrescarse, un nuevo reto.
Freud sostuvo que el deseo por definición no se satisface. Es decir que al conseguir lo que se desea, hay una temporal satisfacción, pero que inmediatamente se deseará algo más. Lo que cambia es el objeto del deseo, pero lo que nunca se satisface es la pulsión de desear. Ya no desear sería el opuesto a vivir. Porque el deseo es vida. El deseo nos mantiene en movimiento. La estabilidad es placentera como lugar de descanso, como cristalización del logro. Es el premio al final de un camino, donde uno cosecha lo que siembra. Pero cuando ya lograste lo que querías, vas a querer una cosa nueva.
Un nuevo trabajo, un nuevo hogar, un amor renovado. No significa que todo hay que desecharlo. Pero sí requiere movimiento, vida, renovación. Uno no es el mismo que hace diez años, algo cambió, algo aprendió, algo se cansó, algo te importa más ahora que antes. Algo queda atrás y algo está por venir. Cierra un ciclo para abrir paso a uno nuevo. La vida es así y tu naturaleza lo necesita.

Fuente: Natalia Parodi . Revista Viu-Diario El Comercio

Agregue un comentario

TOP