FORGOT YOUR DETAILS?

¿Cómo podemos dejar de esperar demasiado de los demás?

by / Miércoles, 21 Septiembre 2016 / Published in Sin categoría

En vez de esperar demasiado de los demás, sería más inteligente esperar más de nosotros mismos. Las personas somos muy complejas y a veces, algunos actúan de forma impredecible, por lo que pueden fallarnos, de la misma manera en la que nosotros podemos fallarles a ellas por mil motivos diferentes. Por eso, creo es conveniente asumir una actitud más abierta y menos expectante, ganaremos en tranquilidad y felicidad.

  1. Asume que nadie es perfecto, tampoco tú lo eres. No tienes por qué asumir el rol de juez, nadie es perfecto ni tiene la verdad en la mano. Asume que todos somos personas, intentando hacer las cosas de la mejor manera posible, y que los errores forman parte del aprendizaje, aunque a veces sean dolorosos. No juzgues a los demás usando tu propia vara, sobre todo, si no has caminado con sus zapatos.
  2. Respeta la individualidad. Disminuir las expectativas sobre los demás también implica respetar su identidad, dejarles cierta libertad para que actúen según sus valores y deseos. Las personas no tienen por qué comportarse como tú, ni seguir tus normas. Lo que es válido para ti, no tiene que ser válido para los demás. De hecho, cuando dejamos de esperar que las personas sean perfectas, comienzan a gustarnos por lo que realmente son.
  3. Acepta que no siempre debes recibir algo a cambio. En muchas ocasiones vamos por la vida como si fuéramos acreedores, pensamos que porque hayamos hecho algunos favores, los demás están en deuda con nosotros. Sin embargo, si vamos a hacer un bien, es mejor que lo hagamos porque nos complace, y no esperando recibir algo a cambio. De hecho, la verdadera felicidad, no es una moneda de cambio, más bien consiste en dar en lugar de estar esperando recibir.
  4. Asume que tu felicidad depende de ti. En ocasiones, poner las expectativas en los demás significa responsabilizarles por nuestra felicidad. Condicionamos nuestra felicidad a sus comportamientos, de manera que nos volvemos dependientes de sus reacciones. Sin embargo, solo nosotros somos responsables de nuestra felicidad, por tanto, asegúrate de que tus expectativas no sean una excusa para ser infeliz.
  5. Céntrate en la lección. Si en algún momento te has sentido mal porque tus expectativas no se han cumplido, aprovecha esa señal de alarma para hacer un examen de conciencia. ¿Se trataba de expectativas irreales? ¿Qué puedes aprender de esa situación? Aprovecha ese “revés” para desarrollar la resiliencia y adoptar una actitud menos expectante.

En todo caso, haz tuya esta frase de Denis Waitley: “Espera lo mejor, planea para lo peor y prepárate para sorprenderte”.

Fuente: Internet

 

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