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La soledad del like

by / Lunes, 16 Enero 2017 / Published in Coaching

Las personas están más conectadas que nunca, y al mismo tiempo, más solas, aunque parezca lo contrario. Quizá estamos más tristes. Quizá nos valoran más en el universo virtual que en el real. Quizá diseñamos una vida online de éxito y energía mientras en el sofá de la sala, mirando la ventana, vemos cómo se nos han ido los años, y las fuerzas. La línea entre lo online y lo real es tan delgada que algunos lo confunden todo, y se sienten reconfortados con un like así hayan dejado de sentir un abrazo, un beso, un me gusta en la mirada de la persona que aman.
“¿Internet te hace sentir sola o acompañada?”. Esta pregunta me la hizo una alumna de periodismo que casualmente está viendo “Black Mirror”, una serie que está en Netflix y trata sobre cómo la tecnología afecta nuestras vidas.
Hace semanas (por recomendación de Diego Salazar, editor de este diario) quedé enganchada a estas historias que abren espacio a la reflexión sobre todo lo que ha cambiado nuestra existencia desde el impacto de Internet. Futurista, exagerada, devastadora, la serie de Charlie Brooker te lleva a cuestionarte muchas cosas, entre ellas justamente si Internet te acompaña o te aísla. La estudiante de periodismo me preguntó si gracias a Internet, específicamente Facebook, tenía más amigos, o si me sentía influyente por mis seguidores en Twitter. Me interrogó sobre cuál era mi interés en Snapchat y si había tenido amores virtuales. Le respondí con monosílabos porque creo que no tenía muy claro el asunto.
Y varios días después, frente a la pantalla en blanco, y en el silencioso caos de mi microdepa puedo decir que en este mundo hiperconectado –una persona hiperconectada como yo– posiblemente me haya sentido más sola, pero menos desamparada. En las redes sociales vives la fantasía de la compañía, del apapacho virtual, de la solidaridad infinita, y un like es como un apretón de manos, o un abrazo y hasta un beso (depende de quién te lo ofrezca). Sin embargo, no hay mucha diferencia con la realidad. A veces uno duerme con alguien que no acompaña, a veces uno recibe abrazos mecánicos y besos sin pasión. Internet parece una ilusión, pero es el mundo real. Los amores online aterrizan y te vas de cara, o brincas de felicidad, como hubiera pasado si a la chica de tus sueños la encontrabas en el malecón, en el concierto o en una conferencia de prensa.
Internet me ayudó a sobrevivir a la soledad del mundo real. Pero fue como un Panadol o un Apronax. Cuando el efecto pasa, otra vez el dolor, la angustia y el vacío.
Las conversaciones en el café siguen siendo necesarias, como el tocar, el besar, el dormir abrazado a quien te provoca, y las lágrimas que te seca tu amigo o amiga. Internet me cambió la vida, y también me hizo ver lo necesario que es vivir desconectado (al menos, un poquito).

Fuente: Esther Vargas-Peru21

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